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Las calumnias contra el senador Rafael Pardo, propaladas por Juan Manuel Santos, Luis Carlos Restrepo y el propio despacho del presidente Uribe, despertaron una abrumadora solidaridad. un pasquín reproduce algunos comentarios en este sentido publicados en la prensa nacional e internacional.


María Elvira Samper
Revista Cambio,
Enero 23 de 2006


Rafael Pardo es uno de los contados políticos por los que metería las manos en el fuego. [...] Es un hombre recto, sin tacha, conocedor como el que más de los problemas de la guerra y de la paz. No hay nada en su carrera política que haya sido el resultado de una trapisonda, de una cesión de principios, de una abdicación. Por eso abandonó las filas del uribismo en medio del debate de la Ley de Justicia y Paz. Había demasiada manga ancha para los paramilitares, algunos de los más feroces criminales que haya tenido el país. Había poco o nulo interés en que se esclareciera la verdad de un fenómeno que ha calado en los huesos de Colombia [...] Desde entonces, el comisionado de paz, Luis Carlos Restrepo, soberbio, intransigente y poco amigo de la crítica, lo cogió entre ceja y ceja y el Gobierno lo anotó en su lista de enemigos.


Gonzalo Guillén y Gerardo Reyes
El Nuevo Herald
Miami, enero 22 de 2006

“La campaña electoral colombiana para elegir en marzo próximo al Congreso y en mayo al presidente, está cada vez más enrevesada con la presencia del narcotráfico y su brazo armado paramilitar con el cual el gobierno mantiene un proceso de paz”.


Editorial
La Patria
Enero 22 de 2006

“Sobre Rafael Pardo yo opino todo lo contrario de lo que opina el Asesor de Paz del gobierno del presidente Uribe. Me parece que es uno de los hombres más limpios de alma y más lúcidos que tiene Colombia hoy, a pesar de su profesión: la de político. No soy seguidor de ningunos de los actuales candidatos a la presidencia de mi país, pero no me sentiría avergonzado de votar por alguien como el senador Rafael Pardo”.

El propio Gobierno debe mostrar mesura y autocontrol antes de lanzar acusaciones, máxime en una campaña inédita en el país en donde se cuenta con un Presidente candidato, lo que hace que se eleven las suspicacias de sus oponentes.


Editorial|
El Nuevo Siglo
Enero 23 de 2006

Que se admita una leve duda de que la persecución contra el aspirante presidencial Rafael Pardo se incuba en el propio Solio y se acepte que el candidato reeleccionista recurra a crípticas disculpas, en las que se excusa en una pequeña frase, pero en las demás mantiene la gravedad de los cargos, es claudicar ante una conducta inconcebible. Eso, ni es retractación, ni es disculpa, y cuando se esperaba generosidad y gallardía de su parte, el país se encuentra con los remilgos de quien se escuda en la seguridad nacional para amparar los propósitos de una sindicación injusta, peligrosa y extravagante.


María Jimena Duzán
El Tiempo
Enero 23 de 2006
Por la manera como el presidente Uribe reaccionó frente a las acusaciones calumniosas proferidas contra el senador Rafael Pardo, es claro que al dueño del Ubérrimo se le da mejor el trabajo de amansar las bestias.


Miguel Silva
El Tiempo
Enero 23 de 2006

Con este error, el Gobierno abrió un flanco que arrastrará hasta el final de la campaña y que le podría representar el único costo grave que puede pagar Uribe ahora: no ganar en la primera vuelta.


Carta de Lucila González
El Tiempo, Correo de los Lectores
Enero 22 de 2006

Resultaron un fiasco las acusaciones al senador Rafael Pardo. No lo conozco, pero su trayectoria ha sido limpia y es uno de los parlamentarios más serios. Los políticos siempre tienen listo un cántaro de agua sucia para echárselo a quien no les camine. ¿Le estarán cobrando su valiente y justa oposición a que la Ley de Justicia y Paz pasara como su carga de impunidad? ¿Será que la oposición queda expuesta a estos posibles montajes? ¿Dónde están las pruebas reales? Muy mal ejemplo cuando se espera una campaña con altura. ¿Qué podemos esperar de aquí en adelante? Después de este desliz político, la cacareada Ley de Garantías es letra muerta.


Humberto de la Calle
El Espectador
Enero 22 de 2006

Hago parte de quienes no creen que Pardo se haya convertido en una especie de aliado de las Farc. Si alguien ha tomado distancia de las Farc durante toda su vida, es Pardo. Creo que es un infundio inverosímil.



Jorge Leyva Valenzuela
El Espectador
Enero 22 de 2006

Sólo los medios pueden lograr que la mano dura que no ganó la guerra se le aplique ahora a la oposición.

 

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